Es probable que en algunas ocasiones podamos pensar que simplemente por el hecho de tener a los mejores deportistas en nuestras manos podemos llegar a alcanzar los objetivos y éxitos deportivos a lo largo de una temporada.
Hace unas entradas, hacia referencia a los valores que
transmitía el deporte en los deportistas. Uno de ellos era el sentimiento de
grupo, compañerismo o amistad. En muchas ocasiones comprobamos o escuchamos que
existen lo llamado problemas de vestuario.
Parece que es un aspecto secundario en el rendimiento sobre
todo en los deportes colectivos. Paco Seirulo, preparador Físico del F.C.
Barcelona hace hincapié a las relaciones socio-afectivas en referencia a al
rendimiento deportivo.
En referencia a este aspecto, no puedo dejar sin mencionar una
entrada del blog el Adarve. En ella se sometía a una prueba a una tribu, al
final del camino había una fruta, y el primero que llegase la recibiría como premio.
La respuesta me dejó asombrado, todos los componentes se unían para hacer el
camino, juntos y decían que el premio lo compartían porque todos habían llegado
a la vez.
Por otro lado, el pasado mes de Enero, en un programa de
radio, escuché una entrevista a Fernando Romay, en referencia al récord de
victorias, que cosechó en su etapa de jugador en el Real Madrid, el exjugador
de baloncesto, comentaba lo siguiente; “Nosotros entrenábamos para ser mejores
cada día individualmente y colectivamente”.
Son valores que en algunas ocasiones son pasamos por alto en
muchos equipos, por ejemplo a mí particularmente me gusta ver que mi equipo,
está unido y que todos tenemos un buen ambiente de trabajo.
Para llegar a alcanzar esto se necesita una actitud
individual positiva, es decir, que el jugador realmente se encuentre motivado
para trabajar y entrenar al 100%, alejándose de aspectos externos como por
ejemplo, haber encadenado una serie de malos resultados. Por otro lado, será
necesaria una acitutd grupal, para ello será necesario tener un líder visible
que sea capaz de tirar de sus compañeros y de motivarles para trabajar muy
duro. Esta cabeza visible, este líder puede ser el capitán del equipo o el
propio entrenador, aunque es preferible que sea uno de los componentes del
juego.
El pasado verano, tuve oportunidad de hablar con jugador
semi-profesional, que me comentaba que en uno de sus equipos hubo una mala
racha de resultados, y decidieron realizar una reunión de vestuario. Un
compañero suyo dijo: “Tenemos que hacer una cena para tener más amistad”. El
jugador que comentaba al principio del párrafo le respondió: “Para irme de
copas ya tengo a mis amigos, lo que necesito son compañeros que confíen en mí
dentro de la cancha”.
Eso es lo que se persigue, que yo sea capaz de pasar a un
compañero para que lance a canasta, porque confío en él y en su acierto. No
dejar que un compañero se hunda, porque haya fallado un lanzamiento a canasta,
sino que sea capaz de acercarme a él y decirle; no te preocupes el próximo
seguro que lo anotas. Estas reacciones, en las que en muchas ocasiones se
produce un comportamiento contrario, en el que el jugador puede llegar a
pensar; para que falle él fallo yo, o si ha fallado y el entrenador lo
sustituye mejor porque así tengo yo más minutos de juego. Este tipo de acciones
nos llevarán al fracaso como equipo.
En resumen, sentimiento de grupo, actitud positiva y un gran
compañerismo para el entrenamiento y trabajo diario, son acciones que nos van a
ayudar a alcanzar éxitos y objetivos, de una manera más fácil que si no tenemos
esos valores.
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